lunes, 9 de junio de 2014

Media cama

Despierto en media cama de alquiler
incómodo, apretado y muy temprano.
Sonrío si recuerdo lo de ayer,
aunque no sé si quiero recordarlo.

Te alquilo de la cama la mitad
no importa la de arriba o la de abajo.
Te debo media cama y, la verdad,
no creo que vaya a poder pagarlo.

Me endeudo cada noche un poco más
firmando para ti cheques en blanco,
quitandome sin arte el antifaz
diciéndote que no soy ningún santo.

Y es por tu media cama que otra vez
dolor a la hipoteca voy sumando.
Se acerca el día del pago y yo ya sé
que no podré luchar contra el embargo.


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