Como un rápido regato de agua clara,
como lágrima y rocío al despertar,
como el sol, cuando hace sol por la mañana,
como el fuego, como el viento y como el mar.
Cada beso es un regalo para el alma,
tus caricias son calor y brevedad.
Y al rozar, sentirlo todo en un momento.
Piel con piel, desenfreno, liviandad.
Y tu cuerpo, tan desnudo, tan perfecto,
y tus ojos, que arrebatan voluntad.
Y mi sangre, galopando acalorada,
y mis ojos, que no saben qué mirar.
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